La incapacidad del gobierno libio de derrotar a los rebeldes y de los rebeldes de lanzar un ataque definitivo contra Trípoli ha llevado un estancamiento de la situación que va camino de convertir la revuelta en una guerra civil.

En el oeste del país los intentos del régimen de romper el cerco sobre Trípoli ha chocado en Az Zawiya con la resistencia de los rebeldes que cuentan con un puñado de carros de combate T-72 y a pesar de que el ataque gubernamental lo ha llevado a cabo la 32ª brigada “de élite” dirigada por Jamis, un hijo de Gaddafi. Ello nos da idea de la escasa capacidad combativa de las fuerzas gubernamentales. Por otro lado hace días que dejaron de llegar noticias de manifestaciones y combates en la capital. La revuelta ha sido reprimida en Trípoli y las informaciones que llegan dan a entender que el régimen está deteniendo a personas sospechosas de haber tomado parte en las revueltas.

La actividad principal ha tenido lugar durante las últimas 72 horas al este del Golfo de Sirte. Tras llegar refuerzos desde Sabha a Sirte comenzó una ofensiva gubernamenal hacia el este. No queda claro qué clase de “refuerzos” fueron esos llevados desde Sabha. Posiblemente se trate de más combatientes traídos de países sahelianos a los que la prensa llama “mercenarios” y que en la práctica han resultado ser adolescentes con escaso ardor guerrero llevados a Libia.

Tras combatir a las fuerzas del régimen en Mars el-Brega los rebeldes han rechazado los ataques y avanzan en dirección oeste hacia Ras Lanuf, una de las terminales de carga de petróleo. El principal problema para los rebeldes es que Sirte, en mitad de la costa libia del Golfo de Sirte, se interpone entre los dos sectores del país en manos de los rebeldes. La caída de Sirte y que los rebeldes del este del país sean capazces de enlazar con los que se encuentran en el cinturón rebelde que rodea Trípoli sería un paso definitivo hacia la caída del régimen.

Entre los días 2 y 3 se sucedieron 6 ataques aéreos en el este del país. Todos con bombas de aproximadamente 250 kilos y con poca precisión a pesar de que en los ataques han intervenido Su-24MK capacitados para ataques de precisión con armas guiadas. Saif al-Islam Gaddafi ha dicho que el objetivo de los ataques era “asustar” a los rebeldes aunque podría tratarse de otro síntoma de la baja capacidad de las fuerzas aérea libia. En el este del país se han visto por primera vez el uso de misiles portátiles SA-7 disparados desde el hombro. Es el primer uso confirmado de misiles en un país que llegó a tener una red de defensa aérea respetable, a pesar de su nada memorable comportamiento en el ataque estadounidense de 1986.