Un equipo de expertos estadounidenses, británicos y franceses con la colaboración de personal libio empezó desde agosto de 2011 la tarea de asegurar y destruir misiles tierra-aire portátiles (MANPADS) procedentes de los arsenales del ejército de Gadafi. En abril de 2012 se había hecho un recuento de 5.000 misiles y compenentes de sistemas de misiles destruidos, según el ministerio de defensa británico.