El pasado domingo fueron detenidos en las afueras de Argel cuatro tunecinos a los que se le acusa de intentar integrarse en grupos yihadistas. Se suman a otros seis tunecinos detenidos la semana pasada que al parecer pretendían unirse al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate.

La llegada de yihadistas extranjeros se considera un signo de debilidad del GSPC, que ve cada vez más difícil reclutar entre la población local. Pero muestra además, en nuestra opinión, la tendencia del paso en la región de un amenaza integrista de carácter local a otra yihadista transnacional. Ello posiblemente nos lleve a una mayor cooperación y alianzas entre estados, por extrañas que parezcan.

Fuente: Reuters Alernet