La fuerza aérea libia encargó a la empresa yugoslava SOKO 34 aviones de ataque ligero monoplaza J-21 Jastreb y 116 entrenadores biplaza G-2 Galeb. Los modelos de exportación para Libia fueron denominados por el fabricante J-1E y G-2-A-E respectivamente. La fábrica SOKO estaba localizada en Mostar, Bosnia Herzegovina, donde se estableció un centro de entrenamiento para pilotos libios.

Actualmente el G-2 es el entrenador avanzado de la Fuerza Aérea de la República Árabe Libia (FARAL) y en el país se encuentran instructores serbios encargados de la formación de los pilotos libios.

En los años 90 los pilotos serbios volaron misiones de ataque contra grupos islamistas. Y se especula que el régimen cuente con ellos para los ataques contra la población. La prensa serbia habla también (en tonos sensacionalistas) de la llegada al país de antiguos “boinas rojas” (paramilitares integrados en la seguridad del estado tras las guerras yugolasvas) que habrían abandonado sus trabajos de seguridad por todo el continente africano a la llamada de contratos de miles de euros.