Las limitaciones autoimpuestas sobre los objetivos y medios en torno a la crisis libia ha llevado a los países aliados a intervenir desde el aire contra el régimen de Gadafi sin que se manden al país fuerzas que depongan a Gadafi, cosa que los rebeldes se ven incapaces de hacer. Por lo que el asesoramiento de las fuerzas rebeldes ha recaído en empresas privadas, cosa que evidentemente no ha trascendido de momento a la prensa.

La captura por parte de los rebeldes de un pequeño grupo formado por un miembro del MI6 británico y su escolta del SAS sacó a la luz la presencia en el país de miembros de los servicios secretos occidentales y sus fuerzas especiales. Un día antes de la aprobación de la Resolución 1973 entró en el espacio aéreo de Malta tres PZL M28 del 318th Special Operations Squadron, cuya principal misión es la inserción de personal. La presencia de agentes especiales franceses está también documentada, mientras que el New York Times habla sin tapujos de agentes de la CIA en Libia.