Como ya adelantamos en marzo, Libia y Rusia estrecharon relaciones de cara a la reparación y modernización del armamento de origen soviético que sobrevivió al régimen de Gadafi. Rusia fue uno de los países reacios a la intervención en Libia en apoyo de los rebeldes, pero eso no supuso obstáculo para pasar página en las relaciones.

Esta semana, los ministros de asuntos exteriores de Rusia y Libia se reunieron en Moscú esta semana. En la agenda estaba la recuperación de los vínculos comerciales entre ambos países en los campos de la defensa, el petróleo y las infraestructuras ferroviarias. Voces en Moscú se ha mostrado, no obstante, escépticas que los multimillonarios contratos previstos con el régimen de Gadafi lleguen a confirmarse con las nuevas autoridades libias, que se se enfrenta a la acción de grupos yihadistas en sus fronteras y los tráficos ilícitos.