Tras la caída del norte de Malí en manos rebeldes, las fuerzas islamistas radicales han intentado aplicar una concepción integrista de las leyes musulmanes en un país caracterizado en el pasado por un práctica “relajada” de la religión. El domingo 29 de julio en Aguelhok fue lapidada hasta la muerte una pareja por haber formado una familia, tenían dos hijos, sin estar casados. El fin de semana siguiente, el domingo 5 de agosto, el intento de amputarle un brazo a un ladrón en Gao provocó una manifestación de cientos de jóvenes que derivó en disturbios con 6 heridos.